1.-No lleves el
trabajo a casa, no lleves la casa al trabajo.
Para todo hay tiempo.
Procura dividir el día entre las diferentes labores para al llegar a
casa no seguir con lo que hacías en la oficina. De esta forma disfrutaras más
tiempo con tus hijos y tendrás tiempo para ti.
2.-Haz malabares
estratégicamente.
No intentes hacer más de dos cosas a la vez, porque simplemente no va funcionar. Primero enfócate
en realizar lo acción más difícil, y después podrás manejar lo más fácil.
3.-Haz de tu casa
el centro de comando.
Hay personas que dicen que si trabajas en casa, deberías
tener una oficina alejada de todos para evitar molestias. Sin embargo, es mejor
ubicar el centro de la casa y ahí hacer tu oficina. ¿Por qué? De esta forma
será fácil trabajar y al mismo tiempo resolver otros problemas que surgen en
casa.
4.-Salir por la
puerta en la mañana (sin que nadie lloré) es la única cosa que debe preocuparte
antes de las 8:30 am.
¡Deja de querer organizar todo! Lo primordial en la
mañana es lidiar con los niños que van a la escuela. Debes lograr que ellos no
tengan rabietas cuando los despiertas o
la hora de vestirlos, y si eso implica que debas ponerles la ropa que usaran el
día después, ¡hazlo!
5.-Ármate con
armas secretas.
No esta demás ser una mujer prevenida. Podrías llevar
unos zapatos de tacón alto en al auto, un termómetro, papel higiénico, cosas
que podrían ser útiles en cualquier momento.
6.-Deja a tus
hijos (e historias sobre ellos) en casa.
Seguro que a tus compañeros de trabajo les encanta
escuchar lo que tu hija hizo aquel día o las buenas calificaciones que saca,
pero mejor deja eso para las fiestas
familiares, o intenta reducir las historias, así querrán saber más.